sábado, 2 de junio de 2012

La orgía del saber

No hay mayor placer
que estrellarse el alma contra un árbol
y acabar viviendo en la orilla de un río.

El río de Murcia se muere de calor,
le falta agua y le sobra amor,
¡Esto no es una ciudad!
Mar y montaña, en el río, se confunden,
y aunque todo ya parezca  mentira,
el trigo sigue siendo oro natural.

He de acabar viviendo
y si me aprietan demasiado
no morir del todo.

En la calle del río todos llevan un saludo,
y aunque la tentación alberga en todo paraíso
¡Mejor viejo y borracho
que tonto y descarao!

Quiero gozarte, río, pensando,
paseando y fornicando también,
y cuando cambiases de estación
seguir pensando,
paseando y fornicando tal vez,
quiero que morir sea un sueño
y poderme dormir abrazada a ti.

Las moras están pintando la calle,
intentando, egoístas, adornar la acera,
mientras el asfalto,
que fue puta antes que político,
intenta celebrar el día de la constitución.

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